Precios · 5 min de lectura

Cuánto tenés que cobrar realmente por tu trabajo

Casi todos los emprendimientos y oficios pasan por el mismo momento: hay que poner un precio y no hay ninguna planilla que lo diga. Entonces se mira a la competencia, se redondea para abajo "para no espantar al cliente" y se sigue adelante. El problema aparece meses después, cuando el negocio factura pero no queda nada.

El error más común: cobrar solo el material

Si vendés un producto o un servicio, es fácil calcular lo que gastaste en materiales o insumos y sumarle "una gananciita". El problema es todo lo que queda afuera de esa cuenta: el tiempo que te tomó, la luz, el transporte, las herramientas que se gastan, y los meses donde vendés menos.

Si tu precio solo cubre el material, en realidad estás pagando vos para trabajar.

Qué tenés que sumar antes de poner un precio

Un cálculo simple para empezar hoy

No hace falta un sistema contable para arrancar. Alcanza con anotar, para un producto o servicio típico: cuánto gastaste en materiales, cuántas horas te llevó, y qué costos fijos del mes le corresponden a esa venta. Sumás todo, le agregás el margen que querés ganar, y ese es tu precio real — no el que "suena bien".

Esa es exactamente la lógica de nuestra plantilla gratuita para calcular precios: un cálculo simple, pensado para hacerse desde el celular, sin fórmulas complicadas.

La próxima vez que dudes con un precio

Preguntate esto: si tuviera que volver a hacer este trabajo cien veces este mes, ¿este precio me dejaría vivir de esto? Si la respuesta es no, el problema no es la competencia — es el precio.